Antes de empezar mis estudios en teología, cuando estaba investigando diferentes universidades, cursos y precios; después de ver los precios y revisar mis ahorros (no mucho) llegue la conclusion de que no podia tomar el curso, la respuesta era lógica: no tengo los recursos económicos y es casi imposible hacerlo por mi cuenta. Después de un mes de llegar a esta conclusion, me encontraba en la iglesia, donde alguien compartió un pequeño mensaje respecto el pasaje bíblico donde en un una ocasión Jesus no hizo muchos milagros por la incredulidad de la gente (Mateo 13:58). En ese momento, me di cuenta (o más bien Dios me mostró) lo equivocado que estaba al solo considerar mis propios medios en el problema de continuar mis estudios bíblicos. Entonces hice lo impensable: En realidad confiar en Dios. Digo en realidad por qué ello significaba ponerme en una situación tan vulnerable, donde sabía que no podia valerme por mí mismo, no importaba lo duro que trabajara.
La inocencia de Planear
Todos esperamos que nuestros planes y proyectos se logren. Si estás estudiando al final de tus estudios esperas obtener un nuevo trabajo; o tal vez estás ahorrando para invertir en un negocio propio. Supongamos que das tu mejor esfuerzo en la escuela y al final por más que intentas mandar tu currículum a cientos de compañías, nadie te contrata. O si al final de años de ahorro empiezas tu negocio y no logra despegar y tienes que cerrar en el primer año. Por supuesto no es por ser pesimista, pero es el caso de miles de personas y tal vez ya te ha pasado.
El lema del mundo actual es que todo tiene una receta, una lista de pasos que puedes seguir si quieres alcanzar una meta, que tu negocio triunfe, empezar una relación, construir una casa, en fin la lista sigue. Es la sensación o la creencia que puedes tener control sobre tu vida, todo lo que tienes que hacer es seguir la receta mágica. Es por eso que hay un sin fin de libros o artículos con títulos como: “Como ser el siguiente Steve Jobs”; “O Como obtener el trabajo de tus sueños”; “como ser Feliz—sigue los siguientes pasos.” Más sin embargo, la realidad es que para obtener logros en la vida esto va más a ella de esfuerzo propio.
Daniel Kahneman (El ganador de un premio Nobel) explica que aunque se tiene la idea que para triunfar solo necesitas talento; en realidad hay un factor exterior que juega gran parte en lograr tus metas: Suerte. El propone esta fórmula: Triunfo= Talento + Suerte. Ahora bien, aunque él es un autor secular, el principio de hecho tiene fundamentos en el texto bíblico. Pero en lugar de suerte, nosotros podemos llamarlo el favor de Dios. Eclesiastés lo pone así:
“He visto además bajo el sol que los veloces no ganan siempre la carrera, ni los valientes la guerra, ni los sabios tienen sustento, ni los inteligentes riqueza, ni los instruidos estima, pues en todo interviene el tiempo y el azar.”
ECLESIASTÉS 9:11 BLPH
La idea errónea es que nos sentimos dueños de nuestros propios destinos, pero en realidad no puedes controlar que pasara mañana, ya que por naturaleza el futuro es incierto. Por ejemplo, COVID-19 ha volteado al mundo de cabeza, y muchas personas perdieron su trabajo, muchos por desgracia fallecieron. Aunque es una verdad difícil—no puedes controlar el futuro.

EL favor De Dios.
Ahora bien, esta verdad puede ser tomada de dos formas: la primera, te puedes deprimir por la idea de que tu vida es tan frágil que no sabes si mañana tus planes se cumplirán o si incluso vivirás; O segunda, puedes dejar ir la idea falsa de control y dejar tu situación en manos de Dios. Esto por contradictorio que parezca, te libera de preocupaciones, de pensar que tienes que solucionar todo por tu cuenta.
No trato de decir que la fórmula es: haz un pacto con Dios, para que te prospere. la verdad es que no puedes controlar a Dios, pero si puedes confiar en él, porque más de las veces sus planes son mejores que los nuestros. En esto puedes estar seguro, que Él es fiel, aunque nosotros fallemos. Proverbios captura la idea de forma simple—es tonto no tomar en cuenta a Dios en tus planes.
El ser humano proyecta su camino, pero es el Señor quien dirige sus pasos.
Proverbios 16:9
Solo Confiar
Aunque el favor De Dios puede avanzarte el 99%, siempre queda el factor humano. En otras palabras te tienes que esforzar y poner de tu parte para que las cosas sucedan. Toma por ejemplo la historia de David y Goliat, aunque Dios le había entregado Goliat en sus manos, David aún tuvo que lanzar la piedra. De hecho, es fascinante que David no iba a ninguna batalla sin antes no buscar el favor y la guía de Dios para ir en batalla. Y este creo es el camino para prosperar en todo lo que te propongas. Busca la guía y el favor de Dios, porque es tu mejor oportunidad de tomar una decisión.
Si te preguntas que me paso después de enrolarme en el curso de teología, para empezar aún sigo vivo. También, la escuela me otorgó una beca y actualmente estoy cursando mi último año. No quiero dar la impresión que ha sido fácil, y que todos los días es gozo en el Señor. He tenido mis altibajos y aún no estoy seguro qué va a pasar cuando termine el curso. Pero creo que aprendi mi lección—Buscar la guía y bendición de Dios primero; y después da tu mejor esfuerzo.


Replica a Eddie Cancelar respuesta