Cobrando Animos.

Seguramente te has cuestionado si Dios en verdad escucha tus oraciones, si en verdad esta contigo. Por ejemplo si un amigo o familiar se encuentra enfermo/a y por más que oran a Dios por sanación esto no ocurre. O tal vez te pasa a ti mismo que estás enfermo y Dios no parece que te socorre o te escucha. Entonces ¿por qué Dios permite que pase esto? O acaso las pruebas juegan algún papel en la vida del Cristiano.

El Conflicto con las Pruebas.

En muchas maneras el camino del creyente es uno de pruebas. No en el sentido que uno se tiene que probar para que sea aceptado por Dios—por gracia somos salvos— pero en el sentido que somos transformados y refinados de la forma en que un artesano le da forma a su obra. Es así como las pruebas y dificultades en tu vida son como el fuego que hace que un material pueda ser moldeado y al mismo tiempo se fortalezca. Si lo analizas es a travez de pruebas que nos fortalecemos. Cuando haces ejercicio al principio es doloroso, pero tienes que continuar a travez del dolor hasta que tu cuerpo se adapta y aunque al principio 50 lagartijas eran imposibles llega el momento en el que tu cuerpo tiene la capacidad de realizarlas. De la misma manera, enfrentarse a una situación en la que confiar en Dios y poner tu fe en él tal vez parece imposible, doloroso y tal vez parezca que no tiene sentido. Pero tu carácter es transformado en el proceso y más y más tu esperanza en él se fortalece.

En el libro de Daniel hay una historia que captura esto de forma muy profunda. En una ocasión un rey mando hacer una estatua de oro para que todos sus súbditos se inclinaran ante ella y la adoraran y aquellos que no lo hicieran serian arrojados a un horno en llamas. Sin embargo tres jóvenes Israelites no adoraron a la estatua, y cuando fueron confrontados respondieron así: “Si se nos arroja al horno en llamas, el Dios al que servimos puede librarnos del horno y de las manos de su majestad. Pero, aun si nuestro Dios no lo hace así, sepa usted que no honraremos a sus dioses ni adoraremos a su estatua” (Daniel 3: 17-18).

Aunque Dios no los salvara de las llamas, ellos no dejarían de seguir a Dios. En otras palabras, su fe no estaba sujeta a un milagro o una inmediata liberación. Ellos sabían que Dios era capaz de salvarlos, y en el momento de la prueba su confianza en Dios los libró. Pero aunque así no fuera ellos seguirían sirviéndolo solo a él. Dicho así, esa experiencia revelo el carácter de los jóvenes — que sin importar las consecuencias ellos seguirían fieles a Dios.

Otro ejemplo más claro aun, es la oración de Jesus antes de su arresto y crucifixion, “Padre mío, si es posible, no me hagas beber este trago amargo. Pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú.” (Mateos 26:39). Incluso Jesus mismo oró a su Padre para no ir a travez todo ese sufrimiento, pero aun así, en amor y obediencia se sacrificó por nosotros. En efecto el sacrificio de Jesus tiene un significado más profundo que el de ser un ejemplo para nosotros. Sin embargo un ejemplo aun, el de confiar y pedir a Dios que su voluntad y no la nuestra se realice; incluso si es doloroso y difícil.

Transformación en las Pruebas

Es entonces tal vez difícil y confuso entender textos como esta oración de Pablo: “Le pido que, por medio del Espíritu… Los fortalezca a ustedes en lo íntimo de su ser (Efesios 3:16).” Y pensar que Dios no usara una situación difícil en tu vida para que a travez de ello aprendas a confiar más en Él, y a conocerlo mejor. Por ejemplo que en alguna enfermedad, tu dependencia en Él sea más fuerte, o que incluso tengas paz a pesar de lo doloroso de la situación. Es quizás lastimosos tratar de entender esto, pero lo mismo pasa con las cosas buenas, cuando amas a alguien esto revela cierto carácter que Dios nos ha dado para amar a otros y conocer más sobre el amor de Dios. De la misma manera en los obstáculos Dios también se revela. Para que conozcamos más de su carácter y de su infinito amor que no nos deja en nuestro estado actual, pero que nos sigue transformando y enseñando más de Él.

En otras palabras tu dependencia y obediencia a Dios son como el agua y el viento fresco que te dan aliento para continuar en un día caluroso. Proverbios 30:7-10 lo dice así:

Solo dos cosas te pido, Señor; no me las niegues antes de que muera:… no me des pobreza ni riquezas, sino solo el pan de cada día. Porque teniendo mucho, podría desconocerte y decir: “¿Y quién es el Señor?” Y teniendo poco, podría llegar a robar y deshonrar así el nombre de mi Dios.

Tener poco o mucho no es la clave o lo más importante en tu vida, sino reconocer que todo proviene de Dios; el autor al pedir a Dios solo el pan de cada día sugiere esa dependencia en el Señor. Claro que la pobreza no es fácil, ni deseable, pero las riquezas pueden ser igualmente peligrosas si te alejas de Dios por tener mucho o poco. De nuevo, la clave es poner tu esperanza en el Señor.

Pon tu Confianza en el Señor.

El Salmista lo captura de una manera hermosa:

Pero de una cosa estoy seguro: he de ver la bondad el Señor en esta tierra de los vivientes. Pon tu esperanza en el Señor; ten valor, cobra ánimo; pon tu esperanza en el señor. Salmo 27:13-14.

Cobrar ánimos es acerca de perspectiva. El de tener la convicción que Dios te sostiene, que te conoce y que esta pendiente de ti. Se preocupa tanto por ti, que está trabajando en tu vida para transformar tu carácter, tu corazón; y es paciente y tiene misericordia contigo—Pon tu esperanza en el Señor, ten valor, cobra ánimo.

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