Si miras a tu alrededor: la mesa donde comes, la silla donde te sientas, tu teléfono celular; puedes notar su forma, su textura, y su color—en otras palabras su diseño. Ahora bien, enfoquemos en el ejemplo del teléfono; aunque hay distintas marcas, cada marca tiene un diseño específico en sus celulares (Apple, Samsung, Motorola…). En otras palabras, debido a su diseño tú puedes identificar a que marca pertenece, un teléfono Apple es fácilmente identificado por su diseño. Entonces, se puede decir que su diseño identifica la marca que los crea.
Usando la analogía del celular, las personas tienen un diseño único, todas sus partes y características no son accidente, pero fueron creados con un propósito en mente; y su diseño identifica y comunica quién es su creador.
Imagen y Semejanza
Genesis introduce al ser humano como: Imagen de Dios.
Hagamos a la humanidad a nuestra imagen, a nuestra semejanza, para que puedan gobernar … A todas las criaturas.
Génesis 1: 26-27
Si observas a tu alrededor en cada diseño de la naturaleza comunica algo de su Diseñador; si miras un atardecer te comunica calma. De igual manera tú y yo fuimos diseñados de tal manera que comunicamos el carácter y voluntad de Dios. Si decimos que la naturaleza comunica en parte una característica de Dios, entonces podemos decir que en las personas Dios es capaz de comunicar su naturaleza y voluntad en su más alto esplendor y forma. Por diseño Dios hizo a la humanidad con esta cualidad y capacidad, de hecho su propósito en su más clara definición.
En este sentido, las personas son como pantallas, a travez de las pantallas puedes ver fotos o videos en tu teléfono, computadora o televisión. Entonces es a travez de esta interfaz que puedes interactuar con el mundo digital. De la misma manera Dios interactúa con el mundo a través de las personas. Ahora bien si lo piensas las pantallas por sí solas no sirven para nada, pero tienen que estar conectadas a una señal de internet para poder transmitir contenido. De la misma manera tú y yo para poder reflejar el carácter de Dios y su voluntad necesitamos estar conectados a él.

En una Relación
Esto es tal vez la cualidad más importante de ser imagen de Dios, que tú y yo podemos relacionarnos con el Creador del universo—Aunque en la historia bíblica de Adam y Eva, el ser humano desobedece a Dios, volteándole la espalda y persiguiendo algo para lo que no fueron diseñados: estar alejado de Dios. De hecho la historia de redención se trata de Jesus creando un camino, haciendo posible que las personas como tú y como yo podamos estar cerca de Dios.
Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
Juan 14:6
Es esta relación con Dios la que revela tu verdadera identidad. Todas las personas tenemos diferentes tipos de relaciones, eres una hija/hijo, madre o padre, amiga/o; todas estas relaciones nos identifican. Las personas son esencialmente seres sociales, es decir las personas no se desarrollan ni aprenden de forma aislada de otros; sino que obtienen una concreta identidad en relación con otros. Es así como el evangelio de Juan nos revela cuál es nuestra identidad cuando recibimos a Jesus. Siendo que cuando Jesus llama y tú respondes, esto crea una relación.
Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su nombre, les dio la potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne… sino de Dios.
Juan 1:12-13
Ahora bien de la misma forma que un hijo/a natural asume los derechos y privilegios de la familia (los padres cuidan de él, y la casa de sus padres se convierte en su casa); también, se espera del hijo/a que de buena reputación a la familia (si es obediente, desobediente, educado, o mal educado, afecta la reputación de la familia). Así también, siendo hijos de Dios, su afecto y protección están sobre ti; pero también la forma en la que eres y actúas están conectadas a Él. Seguramente has escuchado personas decir que los Cristianos son unos hipócritas, que no actúan de acuerdo con lo que predican—Creo que eso confirma mi punto. Aunque no se trata de agradar a las personas, lo cierto es que tú y yo como seguidores de Cristo somos confiados para reflejar el amor de Dios. Ser hijos de Dios no se trata de seguir una lista de reglas, y actuar como si fuéramos perfectos; pero es preciso saber que Dios en su gracia, también nos confía que otros lo conozcan a través de ti y de mí—reflejando su amor.
Ustedes son la luz de este mundo… No se enciende una lámpara para ponerla bajo un cajón; antes bien, se la pone en alto para que alumbre a todos los que están en la casa. Del mismo modo, procuren ustedes que su luz brille delante de la gente, para que, viendo el bien que ustedes hacen, todos alaben a su Padre que está en el cielo.
Mateo 5:14-16


Dejar un comentario